La entrevista del exasesor de Alejandro Toledo, Gustavo Gorriti, sobre el financiamiento de Soros

Gustavo Gorriti, ex asesor de Alejandro Toledo, cuestionó en esta entrevista que cierto periodismo de entretenimiento determine la agenda política y aseguró que el candidato de Perú Posible podría ganarle a su contendor del Apra en un eventual debate, al afirmar que Alan García es un sofista con quien se puede polemizar articulando la verdad y desnudando sus falacias. También dijo que si Toledo es elegido presidente y se comprueba que la niña Zaraí es su hija, tendrá que atenerse a la consecuencias, porque nadie está por encima o por el costado de la justicia.

-¿Cómo ha recibido Ud. el anuncio de la campaña por el voto en blanco, promovida por Alvaro Vargas Llosa y Jaime Bayly?

He dicho que estoy en total desacuerdo con ello. He indicado que en la circunstancia actual y después de todo lo que hemos luchado, de todo el camino que se ha recorrido, en este momento, en circunstancias que examinadas individualmente o en conjunto no justifican en lo absoluto el tipo de medida que se tomó, vayan a sugerir un conjunto de acciones cuyo fin básicamente va a terminar en detrimento del proceso de democratización que hemos emprendido.

-A lo largo de la campaña han salido a relucir muchos temas que lindan con lo ético y que no han sido aclarados por Toledo. Parecería que los cuestionamientos morales son válidos cuando se aplican, por ejemplo, al ex presidente Fujimori, pero no cuando se habla de Toledo.

El tema ético es válido universalmente, el tema ético no admite excepciones y por supuesto.

-¿Pero acaso Toledo no está evitando responder sobre asuntos éticos, como el caso de la niña Zaraí?

Ese es un tema que no concierne específicamente al desempeño político de Alejandro Toledo, sino en todo caso a su vida personal y a la forma en la que él reacciona frente a determinadas circunstancias personales. Pero yo pongo ese evento específico en contraste con lo que ha sido su actuación pública, tanto en aquella época en la que he estado con él, que ha sido una circunstancia límite, la que más prueba la fibra, la entereza de un líder y en esa actuación, que es la que finalmente da la medida de cuál es la capacidad de una persona de dirigir a una nación, en eso yo encuentro que Toledo ha procedido en términos generales, con gran capacidad, altura y distinción.

-Es justo que se le reconozca a Toledo por el trabajo que realizó en la lucha contra la dictadura, ¿pero eso es una garantía de que sería un buen presidente? ¿O acaso se le debe dar el voto como un premio?

No, como premio no se le da el voto a nadie. El voto es una elección para dar un mandato, un poder determinado a un o unos ciudadanos para que conduzcan nuestros destinos bajo una estrecha fiscalización de la sociedad civil y sus instituciones. En ese contexto, sencillamente, si comparamos los méritos relativos de Alejandro Toledo con los de Alan García, creo que la diferencia es abismal. Yo creo que después de todo lo que hemos padecido y lo mucho que costó restablecer la democracia, volver a García, sería una burla cruel.

-¿Debe haber debate entre los dos candidatos? Algunos dicen que Toledo perdería si polemiza con Alan.

En primer lugar creo que debe haber debate aunque no creo que el debate debiera ser el factor central del votanteó, siento que sí es importante que se produzca, creo que va a servir para ver la capacidad de cada uno de los candidatos de articular y verter sus propuestas ante la contradicción. Ahora ¿que Toledo vaya en desventaja frente a García? Yo discrepo con eso, Alejandro tiene muchas más posibilidades de ganarle a García claramente en el debate si mantiene la mínima serenidad. García es una persona con mucha capacidad de seducción cuando tiene un auditorio cautivo, pero cuando polemiza o está frente a una contradicción fuerte e inteligente, las pocas veces que lo he visto, no se ha desempeñado muy bien.

-Pero da la impresión de que algunas personas del entorno del candidato no quisieran que Toledo polemice.

Yo les recomendaría que no tengan mayor cuidado, no correrse y que preparen bien a su candidato. Desde Sócrates, creo que la mejor posibilidad de discutir con un sofista es articular la verdad y desnudar las falacias del sofista. Si sigue adecuadamente esa metodología, creo que Toledo no tiene por qué perder.

-¿Usted no cree que si Toledo aclara los cuestionamientos que se le plantean podría abrir una puerta a ese electorado que se resiste a votar por él?

Yo no creo que Alejandro tenga que pararse a responder cada pregunta que se le lanza, creo que a estas alturas él debe tener una campaña mucho más activa en donde tanto los asuntos y sus virtudes sustantivas sean los que estén en el debate y no aspectos que pueden tener relativa importancia, pero son secundarios en cuanto a los otros. Creo que él debe ganar la iniciativa y marcar la agenda. Hay muchas cosas importantísimas que están dejando de ser discutidas, mientras un cierto periodismo de entretenimiento ha entrado a determinar la agenda política y eso me parece absurdo.

-Qué pasaría si Alejandro Toledo es elegido presidente y luego se comprueba que la niña Zaraí es su hija. ¿No estaríamos frente a un engaño a la población? ¿Un engaño ante la justicia tal vez?

Nadie en una democracia está por encima, por el costado o por debajo de la ley. Y si eso se demuestra, él tiene que atenerse a las consecuencias como Presidente de la República. Pero de nuevo, eso pertenece a su vida personal en donde puede tener algunas fallas que afectarán la forma en que lo quieran, lo respetan o no algunos ciudadanos. Bill Clinton fue un excelente presidente, él presidió uno de los períodos más largos de prosperidad continua de los Estados Unidos, fue un hombre que obviamente tuvo una serie de deslices, fallas y defectos personales que afectaron mucho a su gobierno, pero en conjunto fue un gran presidente.

-Ahora sólo hay dos candidatos. ¿Tenemos que elegir entre el menos malo?

Pues, toda la elección entre dos personas es de algún modo una elección entre el menos malo, dado que somos, en tanto humanos, imperfectos. En este caso específico yo no creo que deba ser una elección entre el menos malo, creo que la elección es tan obvia y tan evidente que no me preocupa en lo absoluto. Hay una persona, Alan García, que no debe ser presidente del Perú, porque ha demostrado plenamente con sus hechos que no merece que se le dé esa oportunidad. El Perú no es un kindergarten donde se va aprendiendo por intento y por error, es una nación que alberga los destinos de millones de personas en una circunstancia particularmente difícil de su historia. Por otro lado, creo que Toledo ha hecho suficientes méritos para ser Presidente de la República.

-¿Cuál será la capacidad de acción del próximo gobierno si no tiene un respaldo amplio y contundente?

En tanto sea un gobierno elegido legítimamente, le corresponde gobernar. Y va a tener que gobernar con suma claridad respecto a la responsabilidad que tiene encima y actuando con la esperanza y con la determinación sobre todo, que haga que los ciudadanos peruanos en el corto y el mediano plazo se sientan plenamente representados.

-¿No sería un gobierno débil?

Va a ser un gobierno débil si decide ser débil. Yo creo que hay un mandato muy claro de la población que quiere que el país vuelva a caminar, quiere una democracia verdadera, una moralización profunda y que se investiguen los crímenes, latrocinios y actos de corrupción cometidos por la dictadura. Ahora va a tener que concertar en el Congreso.

-El próximo será un Congreso sin mayorías. ¿La clase política está lo suficientemente madura como para lograr consensos?

Hemos tenido grandes lecciones en la historia reciente, por ejemplo, si la oposición democrática no hubiera concertado, jamás hubiéramos logrado derrotar a la dictadura y sabemos que la democracia no tiene la más mínima posibilidad de éxito si no aprende a gobernar negociando acuerdos específicos. También hemos aprendido el tremendo valor que tienen las organizaciones de base y su capacidad de fiscalización. La gente que va a gobernar va a estar muy fiscalizada.

-La concertación que se dio en la etapa anterior fue sui géneris, era toda la oposición contra el régimen. Ahora estamos en un contexto diferente. Los partidos querrán recuperar su propio espacio, su propia presencia, eso haría más difícil el diálogo.

Una vez que termine la campaña electoral, que se haya definido quiénes estarán en las posiciones de gobierno, la competencia va a cesar y va a ser cambiada por las necesidades funcionales y el próximo gobierno va a tener que actuar y no podrá hacerlo si no concierta y tenemos muy claro que en el éxito de la democracia todos los partidos democráticos tienen interés en lograrlo y consolidarlo.

-Usted participó en la campaña contra la dictadura y tuvo conocimiento sobre el millón de dólares de Soros

 Yo fui uno de los que consiguió la donación (para la campaña por la democracia de Alejandro Toledo) y fui además una de las personas que intervino en lograr que esos fondos llegaran en forma secreta al Perú. Yo dejé la asesoría a mediados de agosto del año pasado, sin embargo, cuando supe que iba a venir un alto funcionario de la fundación de Soros también vine a Lima, porque me interesaba estar presente durante la rendición de cuentas, vi además cuando se le entregó la documentación corroborativa. Estaban otras personas, que no pertenecían a Perú Posible ni a la oposición democrática, pero que eran personas que fueron contactadas para que le sirviera como una referencia experta.

-¿Ese dinero era sólo para Perú Posible o para toda la oposición?

Era para todas las acciones que el comando de campaña y aquellos que estaban en la conducción de la oposición democrática señalaran.

-¿Pero el dinero llegó a los demás grupos de la oposición?

Es importante indicar que esa donación fue hecha en circunstancias que enfrentábamos a una dictadura totalmente inescrupulosa, predicada en el espionaje y el acoso. En esas condiciones, el haber conseguido esa donación fue un arma logística cuya eficacia requería en gran medida que se mantuviera en secreto, y para hacerlo se comprometió la colaboración de personas con las que hubo un compromiso de total discreción como también lo hubo con Soros. Y no hay ahora razón alguna para no seguir manteniendo ese secreto y aun en el futuro cuando se haya logrado la consolidación democrática, el poder levantar esa reserva de fuente es algo que yo solamente haré si las personas con quienes nos comprometimos a mantener el secreto así lo autorizan.

Por PATRICIA KADENA

Fuente: La República

26 - 04 - 01